Los campesinos del nororiente tienen numerosos mitos o creencias populares. Creen en las lagunas encantadas, en los duendes, las brujas y los espantos.
Algunos de estos son:
SANTANDER
La Mancarita
Dicen que la Mancarita es mujer salvaje que imita la voz del hombre y el llanto de los niños para engañar y atraer a la gente, y llevársela donde nadie puede saberlo, regularmente anda de noche y en la espesura de los bosques.
Los campesinos disen la Mancarita es como una especie de mujer salvaje, de cabellera larga y desgreñada, y de un solo seno en la mitad del pecho , cuerpo peludo como el de los animales selváticos y los pies invertidos. A la Mancarita le gusta acercarse a las viviendas humanas. Por la noche se la oye gritar en tono lúgubre y prolongadamente. Algunos afirman que es tímida y huye apenas percibe algún ruido de gente o de perros; otros afirman que se roba a los niños y aún a los hombres. Los santandereanos creen que existió una Rita manca que distraía a las gentes inventando cuentos, haciendo chismes y atizando discordias. Esta manca se dedicó a vagar los montes como un salvaje, creciéndole los cabellos y las uñas de un modo extraordinario comía raíces y frutas silvestres y huía velozmente a la vista de la gente. Tan solo de lejos se percibían sus alaridos, que eran una extraña mezcla de llanto de mujer y aullidos de perro en pena. Por la noche, cuando la oscuridad era intensa, la Mancarita se convertía en el terror de los desolados caminos, con su horroroso grito que helaba la sangre a los viajeros. La Mancarita, según la creencia de muchas gentes, influye en los chismes de la gente, enredando cuentos y haciendo profundizar las discordias. Es el espiritu chismoso de nuestros campesinos.
Es un caballero vestido de negro que cabalga en una mula negra y lleva sobre sus hombros, una capa que cubre todo el cuerpo. El jinete negro lleva sombrero de fieltro negro y alas anchas que cubren su propia calavera; por ello cuando lo ven, causa espanto y pavor entre los aldeanos.
MAGDALENA
Los campesinos disen la Mancarita es como una especie de mujer salvaje, de cabellera larga y desgreñada, y de un solo seno en la mitad del pecho , cuerpo peludo como el de los animales selváticos y los pies invertidos. A la Mancarita le gusta acercarse a las viviendas humanas. Por la noche se la oye gritar en tono lúgubre y prolongadamente. Algunos afirman que es tímida y huye apenas percibe algún ruido de gente o de perros; otros afirman que se roba a los niños y aún a los hombres. Los santandereanos creen que existió una Rita manca que distraía a las gentes inventando cuentos, haciendo chismes y atizando discordias. Esta manca se dedicó a vagar los montes como un salvaje, creciéndole los cabellos y las uñas de un modo extraordinario comía raíces y frutas silvestres y huía velozmente a la vista de la gente. Tan solo de lejos se percibían sus alaridos, que eran una extraña mezcla de llanto de mujer y aullidos de perro en pena. Por la noche, cuando la oscuridad era intensa, la Mancarita se convertía en el terror de los desolados caminos, con su horroroso grito que helaba la sangre a los viajeros. La Mancarita, según la creencia de muchas gentes, influye en los chismes de la gente, enredando cuentos y haciendo profundizar las discordias. Es el espiritu chismoso de nuestros campesinos.
El Jinete Negro
MAGDALENA
La Fueteadora
El indio casi desnudo se retorcía en su hamaca, presentaba grandes hematomas en las piernas y en la espalda. Colgada de un palo que servía de cerca se hallaba una larguísima, delgada y horrible víbora.
Tres días permaneció postrado el enfermo al cabo de los cuales se levantó apoyado en un bastón haciendo esfuerzo sobrehumano para caminar. Al cabo de 15 días el aborigen no presentaba en su cuerpo rastros de la paliza recibida por parte de la serpiente, pero la secuela continuaba, nadie podía caminar junto a él ya que su andar se volvió bastante rápido, casi corría como huyendo de la sombra de algún fantasma y todo a causa de la fueteadora.
La fueteadora es una serpiente propia de las selvas, que no muerde pero a cambio de ella menea a las personas y con su cola les da una tremenda paliza hasta hacerla verter sangre; posteriormente se desenreda y se pierde entre la maleza. En lugar del veneno mortal de otras serpientes, deja a las víctimas deja con morados y golpes en todo su cuerpo.
El Mohan
Vive cerca de grandes ríos como el Magdalena y el Saldaña. Su actividad consiste en seducir y raptar campesinas transformándose en un joven guapo. Casi siempre, la muchacha raptada, aparece en su casa embarazada.
El Mohan era curandero, sacerdote y brujo para los pijaos.
La Madremonte
En las fiestas de Corpus, especialmente en el Guamo, se representa ataviada con vestidos hechos totalmente de hojas y plantas.
Ver: http://www.youtube.com/watch?v=dGtrBxTu4NY&feature=related
El Pozo de Donato
Se dice que es un pozo sin fondo en el que los indígenas lanzaron todo su oro a la llegada de los que buscaban el tesoro de El Dorado. Los españoles encontraron el sobrino del Zaque Michúa, el señor Quimuinchatoca fuertemente protegido.
El Zaque mostrábase impasible ante las insistentes preguntas, lo que apresuraba la contrariedad de los extranjeros, quienes cada minuto se rodeaban más, confiados en sus espada y soldados que montaban guardia en diferentes sitios. Mientras dentro del poblado con la complicidad de la noche, fardos y petacas eran pasados de mano en mano y arrojados al pozo, que según la leyenda precolombina, se formo con parte de la chicha que salió de olla en aquella discusión entre Faravita y Noncetá.
El riquísimo pozo fue tomando fuerza, despertando la codicia de un señor Donato, de origen europeo, quien recurrió tanto a maquinaria como a trabajadores para el desagüe del laguito, sin hallar el tesoro; trabajos estériles en el piso de este nacimiento de agua. Ahí continúa el pozo con sus misterios, su sonrisa de monalisa y sus esbeltos juncales. “Cayó el pozo al de Donato” se dice en Tunja cuando algún valor es dado en calidad de préstamo, pero sin obtener su devolución. Se dice también que desde el fondo, si es que lo tiene, parte un inmenso lingote, que pasa por los predios de la universidad, se dirige por la rotonda con su figura de piedra recordatoria de Aquiminzaque y su amada Uliam, sube por el sector de Maldonado y el puente de San Francisco, ensanchase en la Plaza de Bolívar y termina en la catedral de San Santiago”.
El perro de San Francisco
El perro de San Francisco
Se trata del espanto del perro de piedra que existía en el antiguo convento de San Francisco, el cual pasó posteriormente al batallón Bolívar. Este perro era de gran tamaño y se presentaba sentado, mirando hacia el muro oriental. Dentro de los habitantes de Tunja había la creencia de que a altas horas de la noche el animal aullaba, arrastraba cadenas, lanzaba ladridos terribles, que junto con sus ojos de fuego aterrorizaba a la gente que se desplazaba a esas horas por el lugar.
IMAGENES REPRESENTATIVAS
IMAGENES REPRESENTATIVAS
- La llorona
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| La llorona representada por Miller Guille |
- La madremonte
- La patasola
- El Mohan






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